viernes, 14 de enero de 2011

Dia 14 - Tupiza (Año nuevo)

Nos levantamos temprano dispuestas a alguna caminata por los alrededores montañosos de Tupiza. Tomamos un café con leche en la terminal de omnibus en un puestito precario donde sonaba cumbia boliviana bizarra de fondo (con video incluido), nos causaba mucha risa, y la canción se nos pegó y la terminamos escuchando a lo largo de todo el viaje. Empezamos a caminar intentando seguir las indicaciones del mapa, preguntabamos cada tanto pero nadie tenía mucha idea de como llegar a la puerta del diablo. Un chico se dispuso a acompañarnos y nos guiaba por el camino, y terminó llevandonos hacia el pie de una montaña gigantesca donde nos dijo: Cruzan esa y llegan :| nos quedamos anonadadas sin saber que responder, era una locura total cruzar eso.Le agadecimos y seguimos por nuestro camino del mapa, por un camino desolado de tierra que tampoco estaba señalizado. Caminamos bastante sin lograr encontrar nada, el sol estaba fuerte y no pasaba nadie como para poder preguntar. Frustradas despues de tanto caminar sin rumbo, decidimos volver. Comimos en un restaurant lugareño unos fideos a un modico precio de $4 argentinos y volvimos a nuestra habitación a organizar los preparativos de la noche de fin de año.
El motus general era hacer una buena picada y ver si conseguíamos algo de comida hehca (porque no teníamos cocina para preparar nada).
Fuimos con el gordo (alias ogro Fabiani por el pueblo) y la listita a hacer las compras. Nos costaba cosneguir las cosas que pretendíamos y tuvimos que improvisar cambios del último momento. Las verduras las comrpramos en el mercado local (todos los pueblos tienen uno) que es una especie de galpó gigantesco donde te ofrecen de todo, los olores se entremezclan (entre la carne suelta ya que no usan heladeras las verduras y las especias).
Duespues de un largo rato de compras ya teníamos todo lo necesario. Conseguímos además pollo con papas fritas como plato post picada.
Coti y el Gordo preparaban la consistente picada que incluía: salsa criolla y otra creada por Coti, queso, salame, jamón, papas fritas feas y pan excesivo (porque compramos de más).
Comimos y tomamos felizmente, saturados por la cantidad. Nos quedamos jugando a un juego de caras, riendonos y escuchando música en la terraza con vista a los escasos fuegos artificiales. Después nos fuimos a la camita y nos quedamos charlando y riendonos hasta tarde.
(Esa noche a SOFI le picaron pulgas)

Dia 13 - Tupiza

Ni bien nos levantamos nos mudamos a una habitación mas barata (seguimos ahorrando), y estuvimos averiguando acerca de excursiones a Uyuni, que por el aumento del combustible en todo el país aumentaron mas del 200%!! Recorrimos las terminales de tren (donde no habia mas pasajes a Uyuni)y de omnibus, donde Sofi se quedo hablando con un chico que tenía una camiseta azul y roja (la bandera del departamento de Tupiza tiene esos colores) quien nos contó que en el estadio de Tupiza se jugaban las semifinales regionales y podíamos ir.
Tomamos un jugo de naranja exprimido en la calle y nos quedamos charlando con el vendedor de diarios acerca de Evo y la falta de librerías en el pueblo, ya que la gente según él no lee.
Hya una tendencia en contra de Evo a causa de la reciente inflación que está atravesando Bolivia, pero queremos investigar un poco más para tener una opinión más certera acerca de sus gestiones.
Se largó una intensa lluvia que duró poco. Nos dirigimos al estadio de Tupiza, para ver Sucre vs. Cochabamba. El estadio era simple, pequeño, su singularidad era que estaba ubicado en un lugar increible rodeado de montañas. No vimos mucha calidad de futbol pero nos divertimos bastante durante el espectáculo, el cual terminó con definición por penales y el triunfo de Sucre.
Volvimos al hostel con los chicos, tomamos una merienda con leche (que nos costó conseguir bastante, porque por los bloqueos faltan cosas).Sofi y el Gordo emprendieron caminata hacia las montañas donde hicieron un poco de diabolo, hasta que oscureció y volvieron. En el camno encontraron un bar que parecía buena onda, donde a la noche tocarían bandas argentinas de rock y a donde terminamos escuchando la banda tributo a sumo esa misma noche junto a una pizza gigante que compartimos entre todos. A la salida estaba todo inundado por la fuerte lluvia que se largó durante nuestra presencia en el bar. Llegamos todos mojadoss (porque no hay alcantarillas y tuvimos que atravesar los charcos gigantes) y nos fuimos a dormir.

Dia 12 - Villazon

La decision comun fue arriesgarse a ir a Bolivia y ver que podíamos hacer. Nos levantamos bien temprano (5:30 am). Hacía muchisimo frío y todavía era de noche. Fueron 3 hs de viaje incomodos sin poder dormir, volviendo nuevamente por el ripio montañoso, esta vez con la cuota de la neblina y la oscuridad de la madrugada que le daba mas adrenalina al peligroso camino.
Nos bajamos en medio de la ruta que conectaba con La Quiaca, dispuestos a parar el primer micro que pasara. Guido se separo para hacer dedo solo.
Tomamos un micro que finalmente nos dejó en la frontera despues de mas de 3 hs de viaje. Ya era el mediodía.
Tuvimos una larga espera en la frontera, para hacer los papeleríos de migraciones, nos llevó varias horas, pero logramos conseguir pasajes ante la incertidumbre, por lo que estabamos contentos y la espera no fue tan tediosa, charlando con otros viajeros.
Terminados los tramites, ya estabamos en la República Boliviana de Evo Morales! Vimos una gran diferencia, a pesar de que sean un par de metros los que nos separan de neustro país vecino. Dejabamos de lado nuestro país para penetrar en el desconocido y atrasado interior indígena. Un drástico cambio en la gente, en las costumbres, y sobre todo en las comidas. Las cholas (mujeres con trenzas largas, abultadas polleras y sombrerito) se multiplicaron por las calles, en donde venden objetos, comen, mean. Se vende comida extraña para nosotras (revueltos de fideos, pollo frito, bebidas en baldes y bolsitas) y todo se consume en la calle.
Villazon es un pueblo comercial, la calle principal está repleta de negocios que venden desde las típicas cosas nroteñas (gorritos, aguayos, pantalones, sweaters), hasta televisores y electrodomesticos, a precios muy baratos, por lo que las horas previas a la salida de nuestro micro hacia Tupiza, las pasamos recorriendo negocios y comprando alguna que otra cosa. Dormimos las 3 hs de viaje restantes hacia Tupiza, ya estabamos agotadas de tanto viaje. En la terminal nos ofrecieron habitaciones baratas y sin dudarlo mucho accedimos. Era una habitación enorme con muchas camas, nos bañamos y salimos a recorrer un rato el pueblo de calles angostas donde nos llamó la atención la cantidad de cybers y pizzerias que había.
Hay muchos mercados que ofrecen variedad de verduras y especias, semillas de todo tipo y fideos sueltos. Kioscos no existen.
Los alrededores de Tupiza son enormes quebradas rojizas, impresionantes!.
Coti y el Gordo salieron a comer comida lugareña, Pancho y Sofi se quedaron durmiendo, bajo la intensa lluvia aparecio Guido que nos contó sus incidentes para llegar.
Fin del día

jueves, 6 de enero de 2011

Dia 11 - Iruya

Nos levantamos en Humahuaca con un no muy grato episodio: sofi cuando estabamos saliendo del hostel, rompió una lampara, según el viejo casi una reliquia de su querida esposa, tuvimos que pagar $100.
El viaje hacia Iruya era casi todo por ripio, con un espacio donde solo entraba el colectivo, por lo que los apenas 50 km de viaje, se hacían en 2 hs y media. Bastante vertigionoso el viaje ya que eran subidas y bajadas por montañas, por lo que al mirar para afuera, siempre se veían precipicios, nos ibamos adentrando en las montañas de colores con gran cantidad de formas. Finalmente, llegamos a Iruya, un pequeñisimo pueblo en la cima de una montaña, con sus empinadas callecitas de empedrado. Hacer dos cuadras nos costaba bastante, tanto por la altura como por lo empinadas que eran. Predominan en Iruya los comedores, donde se ofrece un poco de todo, sobre todo empanadas. Llegamos a donde dormiríamos, no era un hostel, sino una casa de familia, con muchas habitaciones y un ´"balcón" donde se podía ver gran parte del paisaje de Iruya, nos quedamos ahí tomando unos mates con los chicos, y luego seguimos con mas lectura del Che Guevara. Subimos al mirador a unos 10 min de caminata, nos quedamos un rato observando las montañas que nos rodeaban y el cielo negro que nos perseguía. Volvimos, tomamos la leche, charlamos, leyendo, jugando a la cartas, y decidiendo como ibamos a llegar a Bolivia, porque según los diarios todos los colectivos, estaban parados por la suba del precio de la nafta. Mas tarde comimos unas empanadas y nos quedamos hablando hasta tarde en nuestra habitación.

Dia 10 - Humahuaca

Nos fuimos tempranito de Tilcara, hicimos dedo, nos levantó un panadero que nos contó acerca de las fiestas jujeñas y su desacuerdo con la política de Milagros Salas en la provincia. Nos llevó hasta Humahuaca, donde teníamos pensado salir para Iruya, pero el micro se fué y no había otro hasta pasada la tarde, por lo que decidimos pasar esa noche allí. Decidimos parar en un hostal en la casa de un viejo. Nos quedamos en las famosas escaleras de Tilcara charlando con los artesanos, y Sofi se compró un collar. Después nos encontramos con los chicos que llegaron mas tarde y nos quedamos practicando con el diábolo en la plaza. Fuimos a comer a un abrcito pueblerino y volvimos a dormir una siesta. Humahuaca es un lindo pueblo, muy similar a los anteriores, con su plaza central, iglesia, calles angostas y empedradas con farolitos que las iluminan. Hicimos la caminata hacia el mirador, que no era para nada impresionante, y nos quedamos tomando mate hasta la puesta del sol.
Volvimos al hostel, donde cenamos junto al viejo polenta con huevo frito, mientras este nos contaba lo barato que era todo en Villazón.
Nos fuimos a dormir temprano poruqe la diea era tomar el primer micro a Iruya. Nos fuimos a la cama y Sofi leyó en voz alta el libro del Che hasta que el sueño nos venció.

Dia 9 - Tilcara/Maimará

Nos despertamos y fuimos al centro con el Gordo y Pancho en busca de alguna librería, Guido se había ido temprano para Iruya solo. Nosotras nos fuimos a comprar verduras al mercado central, para hacer una gran ensalada para el almuerzo. Se largó a llover nuevamente, por lo que hicimos un poco de tiempo para ir hacia la domada. A eso de las 4 pm cuando el sol salió, Coti se fué a hacer dedo para ir a Maimará, y los demás se quedaron cuidando a Fermín, el bebe de 6 meses. A coti la levnataron en seguida, una pareja de Bs As que también iba hacia la domada y había decidido hace unos días quedarse a vivir en Maimará. Sofi, Pancho y el Gordo llegaron mas tarde en colectivo.
Entre domada y domada, cantaban folklore y hacían alguna que otra pausa para tomar algo en la cantina. Parecia que la fuerza del caballo era mayor que la del jinete, y en unos segundos la mayoría terminaba tirado en la tierra.
Más tarde nos pusimos a hablar con algunos Gauchos, quienes nos explicaron un poco más acerca del ritual de las domadas. Como el viento se empezó a levantar Sofi, Pancho y el Gordo volvieron para el hostel y Coti se quedó con los gauchos que prometieron llevarla al hostel después del baile. La domada se suspendió unos minutos después ya que un caballo terminó desnucado y murió al instante. Ya había anochecido, y varios gauchos cavaron un pozo para enterrar al caballo, y luego de una pequeña ceremonia, dejaron al caballo descansando en paz.
Mas tarde, nos reecontramos todos en el hostel, donde comimos polenta y nos fuimos a dormir.

Dia 8 - Tilcara/Huacalera

Nos levantamos tarde, comimos las sobras de la cena de nochebuena. El día seguía nublado pero a pesar de eso emprendimos viaje hacia un pueblo cercano (a 17 km)de Tilcara llamado Huacalera. Nos levantó un taxista que volvía hacia allí, quien nos contó que podíamos visitar el cerro Colorado donde había una vista de toda la quebrada de Humahuaca y donde también había pucarás en estado natural. Camino hacia allí pasamos por el trópico de Capricornio. Huacalera es un pueblo hipertranquilo (sobre todo en navidad), donde ni siquiera había gente en las calles. Caminamos por un sendero que bordeaba la quebrada. A lo largo del camino, vimos que todas las casas tenían su propia huerta, donde se cosechaban zanahorias, repollos, lechuga, acelga, etc. Por lo que nos contaron la gran produccion del lugar abastecía a las provincias del Chaco y Cordoba. El paisaje era hermoso, sobre todo el contraste de las huertas hogareñas con los marrones de las montañas por detrás. Todavía no habiamos llegado al cerro y las nubes oscuras comenzaron a cubrir todo el cielo. Escuchamos truenos pero continuamos caminando hasta la base del cerro en búsqueda del pucará, pero decidimos volver porque ya los truenos se tornaron persistentes. Volviendo, nos encontramos con Hernan, un buen nativo de Huacalera que trabajaba como gendarme en Cordoba. Él nos acompaño durante todo el reocorrido de vuelta, y nos comentó de una domada que se haría el día siguiente en Maimará. La lluvia se largo furiosa llegando al pueblo, no sabíamos como vovler ya que no pasaban muchos autos y faltaba mucho para que pase el próximo micro, decidimos refugiarnos en el hotel Huacalera, un hotel inmenso dodne recorrimos todas sus habitaciones y salas que costaban hasta $1000 la noche, el hotel era gignate y lujoso, no coincidia con el pueblo que tenia como entorno. Desde ahi llamamos al taxista que nos habia traido, y nos llevó de nuevo hacia Tilcara.
Cuando regresamos, los chicos continuaban en su estado vegetativo navideño, tomamos la merienda muy tarde por lo que despues no comimos. Sofi siguio leyendo su libro hasta tarde y a pesar de las insitencias del Gordo por salir a la noche, nso quedamos durmiendo.